El anti-ídolo. Ensayo y crítica sobre los ídolos contemporáneos.

Creado: 31/1/2012 | Modificado: 23/3/2012 1363 visitas | Ver todas Añadir comentario



 

Ídolos. Héroes por el talento.

Otro detalle sin “importancia” viene relacionado con el talento del sujeto. Si este ha nacido bendecido con una destreza especial va a necesitar mucho menos empeño que cualquier otro para quemar las mismas etapas. Bajo este punto de vista, parte del mérito de su triunfo vendría delimitado más por su dotación genética que por el esfuerzo añadido. En cualquier caso, se premiaría más el talento que la voluntad de superación. Desafortunadamente para la mayoría de la población, un talento desarrollado hasta el infinito se premia muy por encima que varias potencias trabajadas hasta alcanzar un nivel elevado, pero no magnífico. Más aún, es la calidad y la necesidad de ese talento la que cotizan en el mercado de valores. No tiene el mismo reconocimiento un púgil imbatible dentro de cualquier categoría de full contact que un campeón mundial boxeo en la categoría de pesos pesados, este último, hablando en términos de fama, ganaría por knock out al primer combatiente antes siquiera de que empezaran las hostilidades.

Los héroes por el talento obviamente se verán beneficiados, una por la suerte de poseer tal cualidad y dos por la benevolencia de colectivo de individuos que favorece a especialistas de actividades mundanas, o sea aquellas relacionados con juegos o el espectáculo.

Se puede adorar a alguien por talentoso, tanto como se puede admirar a una persona bella, de hecho se puede admirar cualquier cosa, pero a fuer de ser justos, la cualidad de bello o talentoso se desliga de un mérito personal a priori, ya que esta marca viene de fábrica (de nacimiento), como la altura o el color del pelo. Si lo piensan bien, es absurdo contemplar como heroico un talento exquisito, esto sería comparable como venerar a un individuo porque le ha tocado la lotería. La consideración de admirable recaería en el esfuerzo posterior continuado para traducir ese don en excelencia, ya que nacer con cierto talento o belleza física es cuestión de suerte.

Peor todavía, hoy en día cualquier habilidad innata se toma como un talento "divino" y a sus poseedores se les presta una atención inusitada. Ejemplos: aptitud para golpear o manejar una pelota con los pies, manos o con algún artilugio como palo o bate. Por otra parte, tenemos "artistas" talentosos encajados en proyectos de marketing de dudosa calidad (música repetitiva o bum-bum), no hay pocos que se muestran en programas de bajo nivel, que pululan por las revistas del corazón hablando de temas banales, etc. ¿Tales cualidades deberían considerarse como convenientes y valiosas? ¿No se presta este argumento a discusión? Hoy en día se considera talento a cualidades arbitrarias que no se relacionan en modo alguno ni con la sabiduría, la justicia, la moderación, la sensibilidad, la honestidad, el respeto, la empatía o el estudio científico, etc. Resumiendo, todas las cualidades calificadas esenciales para construir un mundo más saludable se toman por irrelevantes y otras pueriles y caprichosas se tornan como ejemplarizantes.

Quizás sería más correcto, hablar de "héroes por chiripa" o "héroes por la suerte", la suerte... de vivir en una sociedad tan infernalmente frívola y superficial como para que se les tome en cuenta más allá de un rato un par de veces por semana.






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