El anti-ídolo. Ensayo y crítica sobre los ídolos contemporáneos.

Creado: 31/1/2012 | Modificado: 21/3/2014 1589 visitas | Ver todas Añadir comentario



 

Ídolos estandarte contra trastornos, enfermedades y problemas sociales.

Algunos famosos asoman como figuras representativas en la lucha enfermedades como el cáncer o la hambruna infantil. Y yo, de nuevo ingenuo de mí, me formulo algunas preguntas, ¿y no sería más razonable que el protagonista principal de estos eventos fuera precisamente un señor o señora (o señorita o señorito) que hubiera exprimido su privilegiada mollera para lograr una cura o avance contra alguna de estas plagas, deficiencias, conductas antisociales, trastornos o enfermedades? ¿Y ese bendito y honorable privilegio adquirido no supondría acaso un estímulo importante para alentar a la gente joven a convertirse en científico, pensador crítico, médico, investigador, activista solidario o embajador de buena voluntad?

Pues no, ¡esto es del todo impensable! Al científico o activista, que debe ser que es feo, pelmazo y mal vestido, se le supone una rutina de retraimiento en su confortable (o prestada) cédula de aislamiento mientras que al galán o al atractivo y ambicioso deportista se le empuja a mostrarse en el escenario. La razón estriba en que la fama se ha venido imponiendo como la reina del marketing, la que más gente arremolina a su alrededor. Así los expertos acuden a los portadores de egregio poder para vender todo tipo de productos, incluyendo, créanlo o no, la bondad, la solidaridad o el altruismo.

Convence más al gran público los discursos enlatados de un rostro popular aún encajado con calzador en un entorno disonante que las arengas de un experto desconocido. Recuerden: "El mejor orador es el triunfo, y los portadores de la banderola del triunfo son los individuos que resultan más convincentes y persuasivos. No importa lo que publiciten o defiendan, lograrán hechizar y engatusar al individuo-masa sin apenas esforzarse". En otras palabras, la lógica esgrimida anteriormente no es en absoluto es aplicable en la sociedad del espectáculo (o del esperpento, vocablo equivalente).

Otra reflexión no-materialista esgrime que la imagen de un defensor de los derechos humanos, representante de la lucha contra el hambre y demás, debe ser alguien íntima y largamente ligado a esa farragosa y diaria cruzada, no quien se exhibe ocasionalmente defendiendo un alegato que probablemente no habrá germinado en las tierras infecundas de su poco agraciado encéfalo.

Quien enaltece la práctica de un deporte es aquél que entrega su tiempo, su vida, practicándolo regularmente día tras día durante años. Aplicando el mismo razonamiento, aquel estandarte de la lucha contra una enfermedad o plaga es quien se afana para lograr un remedio o reducir sus dolorosos síntomas durante gran parte de su corta o dilatada existencia. Al igual que para convertirse en un modelo a seguir es forzoso y necesario una dedicación casi absoluta.

¿Se imaginan a un científico reputado como Eduard Punset o a un filósofo y excelente ensayista como José Antonio Marina(1) como figura mediática, imagen representativa de la liga ACB de Baloncesto? ¡Imposible! Sin embargo, apuesto a que sí pueden hacerse una representación mental de algún deportista de relumbrón como cabeza visible de alguna organización mundial contra la hambruna infantil o similar. En dicho caso, lo menos que se puede esperar del afortunado sujeto es que se dedique todos los días, a tiempo completo y en cuerpo y alma, como si le fuera la vida en ello, a un asunto tan crucial, no cuatro ratitos. No sólo eso, es que su tarea debería haber empezado muchos años antes. ¿Acaso no es recomendable empezar de muy niños a practicar deporte sobre todo si ambicionas coronarte como el número 1?). ¡Pues aplíquense los mismos requisitos al aspirante solidario! ¡Qué menos!

(1) Hablando de cultura mediática, probablemente a lo máximo a lo que aspiren estos sujetos es a coprotagonizar un anuncio de "Pan Bimbo". 100% natural, eso sí. Y me temo que los documentales de LA 2 no cuentan ya que desafortunadamente presentan audiencias bastante bajas. Es normal: "se aprenden cosas".

Yo dediqué unos 10 años de mi vida a jugar al fútbol (apuesto a que más horas que ellos para erigirse como figuras representativas en aras de defender una gran causa), en ese caso ¿me pondrían al frente de un club deportivo de postín?  Con suerte me firmarían un contrato-basura como empleado de bajo nivel y con un sueldo submileurista, ya que apuesto habría una larga cola de candidatos mejor preparados. Utilicen el mismo argumento y multiplíquenlo, ya que hablamos de temas serios como el hambre u otras terribles plagas, para otorgar semejante ocupación.

En pocas palabras, aplicando una lógica no inducida por la aberrante juicio capitalista, nuestro sui-generis candidato a ídolo solidario, una vez analizado su currículum, con suerte se le encomendaría la tarea de transportar las medicinas como conductor de un destartalado coche, sufriendo además, el calor asfixiante que reina en algún paraje pobre y exótico del África y, por supuesto, todo el grupo de personas reunido en tal enclave se cachondearía de él si en un arranque de chulería aspirara a dirigir el cotarro. "¿Tú quién coño te has creído?, le espetarían los veteranos"). Igual que se reirían en mi cara mí si pretendiera enarbolar la bandera del fútbol nacional esgrimiendo como razones mi "cara bonita" y mi nivel futbolero de equipo de regional. Sería un despelote total. ¡Y eso que he dedicado cerca de años como jugador y cientos sino miles de horas como aficionado! Ni como recogepelotas me hacían un hueco.

¿Ustedes creen que algunos de estos pseudohéroes se ha pasado una década en labores de investigación, empollando libros sobre el tema, analizando pros y contras sobre posibles soluciones o han sufrido el trasiego de horas como peones al pie del cañón en un largo proceso de duro adiestramiento? ¡Ja! Pero es que, aunque así fuera (que va a ser que no), tampoco sería justificable en absoluto esa posición de privilegio ya que aplicando el símil deportivo debería competir duramente con otros millones de aspirantes en una tenaz y larga competición que sacara a relucir los candidatos más aptos y mejor preparados. ¿Acaso estos asuntos no son tan o más relevantes que los deportes o el celuloide? ¿Entienden la incongruencia del asunto?

Obrando de tal modo tan negligente se cumple las consecuencias esperadas: tendremos en este planeta, por una parte, un nivel baloncestístico (aplíquese a otros ámbitos de la industria del espectáculo) auténticamente impresionante con jugadores supermillonarios y aclamados allá donde pisan sus relucientes nike air con cámara de aire y, por otra y un nivel medio de "humanidad", de cultura, de sentido común, de empatía y generosidad individual poco menos que lamentable. Es obvia esta conclusión: nadie compite por ser la mejor persona. Aparte de no existir ninguna profesión para tal original inclinación, el arriesgado aspirante tendría que lidiar a brazo partido contra cientos de monstruos de ochenta cabezas entre los cuales no tengan ninguna duda, se encuentra gran parte de los ídolos del espectáculo. Sin ninguna excepción. A ver quién es el guapo que sale a la palestra e intenta poner orden.

Así podemos contemplar decenas de conflictos y desavenencias estallando a nuestro alrededor tales como  millones de personas muriéndose de hambre, un desbarajuste en el reparto de recursos, un nivel de inteligencia emocional pobrísimo o cinco millones de parados en España (no quiero extender la lista más que se me agria el carácter). ¿Les resulta extraño?En absoluto, la lógica es de Perogullo: existe un mayor número de seguidores seguidores acérrimos de deportes multitudinarios como el baloncesto (fútbol, golf, etc) o de la señorita tal contoneándose con el culo al aire en un escenario que  partidarios de erradicar cualquier conflicto social a escala local, regional o mundial que no les afecte a ellos directamente (2). Así pues, como colofón a nuestra "bendita idiosincrasia" enriqueceremos a todos los ídolos del espectáculo, que son los que nos resultan familiares por su cara bonita y a los demás... ¿quiénes son los demás? Ahora dígame usted que el mundo funciona de pena y váyase a echarle las culpas al presidente del gobierno. Me temo que sus votantes deberían ya asumir sus propias responsabilidades.

(2) De estos debe haber como mucho 20 ó 30 "locos". Me refiero a los que activamente hacen algo no se dedican a quejarse o a gritar sin aportar ninguna solución. Cuando hablo de "hambre en el mundo" englobo en esta frase otros temas acuciantes y de índole mundial que causan estragos.

En fin, creo que a partir de ya, deberíamos tomar la resolución de dejar de catalogar a los muy pobres, a los necesitados, a los vagabundos o gente que vive en la calle como seres humanos. ¿Incluimos a los desahuciados de los pisos también? ¡Seria genial! Así evitaríamos las malas caras y los cargos de conciencia (¿hay alguien que sufra de este último trastorno mental?). De nuevo me pregunto, ¿de verdad que en en nuestro fuero interno nos creemos buenas personas? ¿En serio? Nuestra supuesta humanidad no da ni siquiera para comprar un miserable libro de bolsillo de diez euros y tendidos sobre el sofá instruirnos sobre la serie innumerable de efectos secundarios que genera el capitalismo, aquellos que dinamitan nuestra fe en la compasión inherente al ser humano (me descojono), e intentar aportar soluciones para paliarlos aún a pequeña escala. Apuesto a que no optaremos por "dilapidar" nuestro dinero de esa forma tan "descabellada". Mucho menos dedicando unas horitas a la semana prestando ayuda al prójimo más necesitado, eso ya sería demasiado pedir. No, queridos lectores, no les voy a exigir tanto (no vaya a ser que me linchen). ¿Pero es que ni siquiera apoltronados en un sillón y con la estufa puesta pueden abrir y hojear las páginas de un buen libro, ni siquiera contemplar un documental que hable sobre drogas, derechos humamos, efectos nocivos de la cháchara propgandística o cualquier tema de esa índole y así seguir formándose en ese proceso inacabable que es "convertirse en persona"? ¿Es que no se dan cuenta de que esa cultura les podría beneficiar de manera extraordinaria en su vida cotidiana? No, muy pocos se implica en la tarea de limar defectos y desarrollarse como personas de un modo más racional y autoexigente. Seguramente porque saben que no van a ganar más dinero con ello, ni tampoco van a tener más aceptación social. ¿Me equivoco?

Hemos regalado a los ídolos del espectáculo todos nuestros recursos, les hemos abierto las puertas del cielo y de la tierra y amable (y también lastimosamente) les hemos entregado la llave de nuestros corazones. De hecho, parecen haber abducido nuestra mente apenas dejando huecos para introducir ideas menos sangrantes. ¿Y qué hemos hecho con los verdaderos individuos solidarios, aquellos guiados por motivos más nobles y elevados? ¿Qué hemos hecho con aquellos líderes y guías espirituales que nos conducirían hacia tierras más fértiles donde el Amor y la Razón fueran cómplices, príncipes que reinaran conjuntamente? Nos los hemos quitado de encima de un plumazo para no tener que "soportarlos", les hemos recluido en la celda del anonimato. No sólo eso, hemos tirado la llave, la otra llave, al fondo de la sima oceánica más profunda para que nadie ose siquiera tratar de rescatarla.

Los primeros ahora sólo necesitan un simple gesto, una simple aparición pública, un partidito benéfico, cuatro palabras y un par de autógrafos para parecer divinos, para manifestar un talante sobrehumano. Los segundos, llamémosles parias, probablemente ni trabajando incansablemente durante años, ni erradicando alguna mortífera enfermedad de la faz de la tierra lograrán hacerles sombra. Hoy en día tiene más aceptación una señorita/o de buen ver protagonizando anuncios de champús o de laca de uñas que cualquier "loco" pergeñando un ensayo que aporte ideas originales para sanear las inmundicias alojadas en los engranajes del sistema. Consecuencia aplastante: nos luce mejor el pelo que el alma. Cuidamos más de nuestro aspecto exterior que de nuestro fuero interno.

La destrucción de los valores humanos esenciales y el reemplazo por aquellos arbitrarios (ej: meter una pelota en una canasta) sigue su curso. Un curso que no parece tener fin. ¿Quién tendrá valor para levantar la voz y protestar ante el proceso de gradual erosión de la cultura y las buenas maneras? ¿Quién le pondrá el cascabel al gato? ¿Acaso no entienden que ellos, estos defensores de lo efímero, no pueden producir cambios ostensibles en esta luctuosa mentalidad precisamente porque los hijos pródigos son a su vez armas de mayor calibre de las que consta este sistema que propicia el desmembramiento de tales valores insustituibles? ¡Tal transformación obligaría a que la mayoría de personas pusiera en duda su preponderancia y les apartara de su camino! ¡Sería su fin!

Quizás, querido lector, entienda algún día, (o al final del ensayo), que la "cultura del enfrentamiento" lo que pretende es dotar a todo aquél que la emprenda la posibilidad de extraer el máximo de su potencial, la opción de emanciparse sobre sus debilidades y alcanzar un grado de autorrealización jamás siquiera imaginado con los postulados procedentes del entramado de regulaciones capitalistas.

Recuerden: ninguno de estas grandes ídolos y empresas quieren lo mejor para nosotros, sólo quieren que compremos sus productos (materiales o humanos). Ese es su único fin. (3)


La sociedad es un reflejo de lo que somos, de lo que creemos, un escaparate gigantesco donde se exhiben nuestros deseos, pero también un lugar oscuro y sombrío donde salen a relucir todas nuestros defectos y debilidades .

Resumamos, hoy en día, los actos de bondad, salvo aquellos demostrados por estos grandes hidalgos, degradan al sujeto que los realiza: hacen que el resto de vecinos y conocidos recuerde que posee sentimientos y eso les provoca un dolor insoportable: en su fuero interno se verían obligados a seguir su ejemplo y por tanto a desechar muchas de sus "aficiones" y replantearse sus creencias. Apuesto que usted está teniendo en este mismo momento sensaciones agridulces y no sabe si agradecerme las confesiones que le estoy haciendo o darme una patada en el culo. Quizás esté tentado de salir pitando para contemplar algún programa de televisión donde aparezca alguna moza de buen ver o algún simpático y dicharachero presentador. Lo sé de "buena fuente". Seguro que considera a presentador o protagonista televisivo como más simpático y sonriente que yo, ¿verdad? Sin embargo, he aquí la contradicción, prácticamente ninguno de ellos permitirá que usted adquiera el poder que otorga seguir los dictámenes de "la cultura del enfrentamiento". Usted decide. Me temo que ya ha decidido. Con la adopción de esta portentosa educación usted adquiría sin duda los recursos, la clarividencia y el arrojo necesarios para poner en entredicho a toda la panda de dioses terrestres y también seguramente unos cuantos celestiales. Sin embargo su predilección por estos "grandes ejemplos" probablemente no le sirva como acicate ni para arrancarse el maldito cigarro de la boca.  Uno acaba siendo tan grande o tan pequeño como aquello en lo que cree, la pregunta que le formulo es: ¿en qué cree usted?

Los argumentos esgrimidos en los párrafos anteriores me llevan (tristemente) a considerar la Bondad y también la Racionalidad como un indeseable virus que atenta con socavar los cimientos de esta  sociedad carente de alma. Por ello, sus síntomas, una vez se asientan en el individuo, deben ser combatidos por las autoridades competentes de manera furibunda por todos los cauces posibles, por ejemplo con emisiones televisivas que ocupen todo el espectro horario, la mayoría de carácter frívolo e insustancial que fusilen las iniciativas de cualquier autómata-sectario de elaborar por sí mismo pensamientos originales o reflexionar de manera autónoma e independiente salvo que sea para ocupar el nicho de simple especialista. Supuestos actos de rebelión o desobediencia civil por parte de ovejas descarriadas deben ser atajados de manera inflexible por el bien del rebaño. Como guardianes de las reglas y las formas se prestan cientos de los llamados ídolos dirigidos por las empresas que les pagan que se posicionan de modo estratégico para pronunciar miles de millones de idioteces por segundo produciendo un más que efectivo lavado de cerebro. Controlar un redil de elementos homogéneos es mucho más fácil que uno compuesto por civiles rebeldes. Por cierto, este es un escrito de tipo "libertario", ¿cree que alguien me va a usted a denunciar a la Interpol o similar?

Resumiendo, la práctica del ejercicio de la Bondad, que incluye el altruismo, la generosidad, la compasión, la empatía, el conocimiento de las causas de los males y desavenencias en el mundo, y otras muchas virtudes  (aquellas que produce repercusiones positivas a gran escala) es un tara gravísima e inaceptable que "afortunadamente" se encuentra muy poco extendida. Gracias a dios, sus efectos se van paliando poco a poco, neutralizados por subrepticios mecanismos reguladores inherentes a La Secta. La idea es que no quede ni un solo individuo infectado. No se sulfure pues querido lector, no le va a afectar a usted tampoco. Además, en cualquier caso, existen múltiples vacunas para reducir y manejar ese virulento cáncer (por ejemplo: la televisión y la mayoría de sus teleñecos-protagonistas). Puedo asegurar que cientos de millones de personas apenas han hablado de esa terrible dolencia que sólo padecen un porcentaje minúsculo de individuos. ¡Alabado sea el Señor, regidor del mundo! (5).

(5) Señor = Dios = Dinero

Conclusiones:

¿Qué queremos enseñar a nuestros vástagos? ¿Qué modelos son los que proponemos? ¿Y acaso son estas causas que expongo menos dignas de atención?

Nueva consecuencia obvia y aplastante: aquél que quiera reconocerse en la profesión de este grandilocuente referencia, su imagen o su forma de vida, seguirá alegremente sus pasos, lo que es lo mismo que afirmar que se dedicará a la práctica deportiva, a cantar baladas a inventar ocurrencias para provocar la hilaridad del respetable, o a lo que sea menos seguramente a prevenir o hallar una cura o remedio para esos tumores o afecciones que es para lo que, paradójicamente, se suponía que serviría el eslogan o parafernalia publicitaria. ¿O se hacía únicamente con el fin de recaudar fondos?

El asunto es más grave de lo que imaginan, en el extraño caso de que cualquier sujeto se identifique con algún científico o similar y sus dotes sean superiores a la media, lo más probable es que tenga, con tristeza y pesar, que preparar las maletas y emigrar a otro planeta(4), perdón a otro país, debido a la falta de incentivos. Las probabilidades de que este suceso acontezca  aumentan exponencialmente si el estado en el que habita tiene forma de piel de toro, donde como todos sabemos se invierten más recursos en discutir sobre la ley Sinde o la SGAE, el propio fútbol, la tía tonta del mes que sale en todos los programas nocturnos, que en el desarrollo cultural y técnico de la población.


¿Qué se deduce de todo esto?

Que lo que vende es la imagen externa, no la imagen interior, esa, la que un materialista no advertiría ni con un microscopio de efecto túnel(5). El dinero, la fama y el triunfo compran la simpatía y la devoción de los aficionados y también permiten a sus poseedores inmiscuirse en el terreno de otros expertos en la materia y ocupar su lugar. Ya sólo le falta a un futbolista que le fiche la FNAC o Casa del Libro y le invite a promocionar la lectura de ensayos o temas de actualidad. Para eso que me fichen a mí. Simpatía y devoción, por cierto, procedente sobre todo de aquellos inhábiles para el razonamiento crítico, que son sin duda, los más fácilmente manipulables, que asimismo constituyen desafortunadamente una amplia mayoría de la población.

(5) Artilugio ultramoderno utilizado para ver los recovecos más íntimos de la materia: átomos y moléculas.

Finalmente, para rematar la faena, todo o gran parte del dinero entregado por el ídolo generoso y maravilloso a cualquier tipo de Beneficencia, sea de ámbito local o en el extranjero, regresará tarde o temprano a manos de la industria que contrata a estos héroes. ¿No imaginan cuál es la razón? Los beneficiados de tal retribución casi con seguridad absorberán por ósmosis la mentalidad reinante materialista que incluye, cómo no, gastar un buen porcentaje del dinero en hits musicales o conciertos de grandes artistas, billetes para la entrada de algún acontecimiento deportivo, adquisición de ropa de marca o asistencia a espectáculos varios... donde tachán se imponen como regidores nuestros queridos héroes de lo efímero, esperando con las "manos abiertas" todo tipo de obleas que les ofrezcamos.  

No hemos cambiado nada. Sólo le hemos puesto una pequeña tirita a una gran herida... que obviamente volverá a abrirse.

Y colorín colorado aquí termina este cuento solidario.

El dinero es nuestro dios guía, los ídolos sus profetas y nosotros sus adláteres.
¡Uníos a mí dijo el Dios Dinero! Y todos corrieron a adorarle y a rezarle plegarias. Ahora le defienden con su propia vida.  

 

A raíz de la escritura de esta sección (ídolos que ocupan lugares por los cuales no han mostrado galones) se  me acaba de ocurrir una idea de lo más original y revolucionaria!, ¿por qué no alineamos mañana en el equipo del Real Madrid a un filósofo reconocido o a un líder político? Total, si no vemos problema en presentar a un deportista o algún famosillo de estos en una organización solidaria mundialmente reconocida no veo razón plausible contra la idea de encajar a un filósofo barbudo en un equipo de fútbol de un prestigio similar. Me parece de lo más justo. Le metemos de lateral y nada, que haga el hombre lo que buenamente pueda. Con que entrene un par de días es más que suficiente, seguramente hará mayor esfuerzo en esos dos días que el otro que apuesto desconoce los beneficios de leerse un buen ensayo.

Y ya que estamos, ¡qué demonios!, ¿por qué no promocionamos a su primo el fontanero? ¿A una stripper pechugona? ¡O al butanero! ¡Sí, el butanero mola más! ¡Que vaya vestido de naranja para llamar la atención! ¡Eh los cámaras del Canal+ enfocad al tío de naranja que dicen que es un puto crack! Joer, podría salir con la bombona a jugar. Delantero que pase por su zona bombonazo que recibe en el cabestro. Es una idea brutal, fantástica. Y si alguien se queja, esgrimimos tácitamente "oigan, cuidado, que estos señores son tipos supertrabajadores y superhonrados, no se atreva a criticarlos". ¿No les parece gracioso?

Total ya que nos meamos y reímos con los tipos que defienden ideas como solidaridad, justicia e idioteces de esas que sólo interesan a frikis, tíos aburridos o subnormales, ¿por qué no obramos igual con las empresas relacionadas con juegos o las películas?  Vale que igual el Madrid acabaría precipitándose al pozo de la tercera división o quizás la regional y aumentarían las posibilidades de que el señor Mourinho (ahora Ancelotti) acabara ingresado en un psiquiátrico, ataviado además con una blanca y reluciente camisa de fuerza con el fin de evitar que despotricara y le metiera el dedo en el ojo las enfermeras. "¡¿Por qué, por qué estoy aquí?¡" y todos se partirían la caja con él cuando afirmaba que algún tipo que gustaba de despilfarrar el dinero alguien le pagaba más 10 millones de euros por ser ¡entrenador de fútbol! "¡Este tío está más "grillao" que todos nosotros juntos!", exclamarían los residentes en un repentino acto de lucidez. ¡Más aún cuando dijera que tenía a más de dos seguidores! ¡La monda lironda! ¡Juas! ¡Ay Dios, diez años de risas no nos las quitaría nadie!

En realidad, por mucho que se rieran, la intensidad de sus carcajadas no sería ni comparables a las mías cuando me intentan encajar a tipos que no sabrían diferenciar a Fernando Savater de Rodríguez Zapatero, o la Nintendo Wii de Wikileaks o la Wikipedia en organizaciones que defienden los más altos valores humanos. ¡Total, aunque nuestro nivel futbolístico descendiera unos cuantos puntos, y esto permitiera incrementar nuestro nivel de sensibilidad seguro que saldríamos ganando! ¿No es una idea fantástica y maravillosa? La idea podría extenderse al ámbito de otros juegos, no sé, me imagino a Andreu Buenafuente en la posición de quarter-back corriendo como si le persiguiera la ex-cantante de la Oreja de Van Gogh; a Tamariz ataviado con su tanga como portero del equipo de natación de Waterpolo, a Belén Esteban haciendo el pino bajo el agua como miembro del conjunto de natación sincronizada, a Jorge Javier (¿se llama así?) mostrando su técnica depurada ejecutando un swing en el juego del golf, al Gran Wyoming apuntado a la diana en el tiro con arco (apuesto a que tiene "buen ojo" para esta disciplina).O a nuestro "querido" Paquirrín ejerciendo de actor en alguna película taquillera, mm bueno no, esto ya me parece demasiado pedir... En fin, y un largo etcétera que les dejo que elaboren ustedes mismos. Seguro que se divierten.

Obrando así en un breve, muuuuyy breve, período de tiempo aniquilaríamos el nivel competitivo de estas escuadras y sus iconos más representativos pasarían a cobrar cuatro duros de sueldo en vez de cifras millonarias. Porque de eso se trata, si la tónica diaria en esta sociedad tan guay es la de dejar en el banquillo a los jugadores mejor preparados en el equipo que defiende los valores más básicos, luego optar por reemplazarlos o ponerlos a jugar junto a cualquier mindundi sin una mísera preparación, veo perfectamente lógico permitir a un butanero o a un filósofo barbudo y demás señores-tornillo encajarse dentro del sistema de juegos como piezas clave y otorgarles plena libertad para que diviertan toqueteando los engranajes que cimientan estas organizaciones. Sí, no dudo que obrando así nos cargaremos unos cuantos mecanismos, y con el tiempo toda la imponente maquinaria quedará completamente inutilizada. Al final, los integrantes más expertos (los ídolos),  degradados y frustrados por tales incongruentes presencias, acabarán siendo el hazmerreír de las masas: nadie les tomará en serio.

Y, seguro, al igual que ocurre con esto último que acabo de relatar, ¡ningún ser humano con dos dedos de frente protestaría! ¡Seguro! Si rara vez se movilizando cuando atentan contra sus derechos fundamentales, o los ricos se vuelven más ricos y ellos más pobres obviamente no lo van a hacer por una soberana soplapollez como que su equipo pierda la categoría. ¡Sólo un mentecato obraría así! ¡Eso sí sería para descojonase de la risa!

Bueno, en fin, ya me dicen qué les parece mi propuesta. ¿Por qué ese era el plan no? ¿Reírse de todo y de todos? ¿Hacer burla y escarnio de cualquier cosa? ¿Ganar dinero a costa de quien o lo que sea sin pensar en las consecuencias? ¿Arruinar a unos y enriquecer hasta el despelote a otros sin mediar un mínimo proceso de reflexión entre medias para al menos valorar sus cualidades más humanas y menos artificiales? ¡Eh eh eh! ¡Claro! ¿Lo he entendido bien no? Por eso yo ahora me dedico a hacer lo mismo, así obtendré reconocimiento y se me acercarán muchos fans y me pedirán autógrafos. ¡Mola! ¿Soy listo? ¿Me dan mi bollycao de premio? ¿O no? ¿No iban por ahí los tiros? ¿No hay bollycao? ¿Un pitisú tampoco? ¿Por qué me miran así de mal? ¿Qué he hecho yo? ¿Me habré equivocado en algo?
¿Repito el examen en septiembre?

Resumen para cortos de mollera:

Háganme un favor señores mandatorios de ONG prestigiosas, cuando me enfoquen a un tipo como figura visible de alguna organización que defienda derechos humanos fundamentales por favor (y lo pido educadamente), ¿sería mucho pedir que seleccionen a alguien que sepa  de qué va el asunto? Escojan en un duro proceso de selección a un señor o señorita que haya prestado su vida a esa loable empresa y que pueda presentar un currículum de privilegio, no a al primer pringao por lucir una cara bonita o por obtener éxitos que no se relacionen en absoluto con la causa que se propone. Da auténtica grima verlo. ¡Para montar semejante embuste mejor llámenme a mí, al menos me habré empollado el temario! En fin, qué bochorno... especialmente para aquellos que defendemos principios morales sólidos. Al resto apuesto a que les hace gracia y apoyan al cabecilla de turno. Ahora, me cuesta de creer que seamos tan ceporros de considerar a un paladín de la causa defendida a tal tipo únicamente por presentarse con etiqueta, mostrar el careto y leer un párrafo en voz alta.

Y si no, les propongo un juego, apliquen el razonamiento inverso y alineen al primer ejemplo de este párrafo (al personajes solidario con credenciales) en algún equipo de división de honor de cualquier deporte independientemente de conocer o no sus habilidades. Verán la gracia que les hará verle competir y las consecuencias a la larga de tal "inteligente" decisión. Piénsenlo detenidamente. A muchos seguidores les da un soponcio. Se armaría la de dios.

Moraleja: un solo elemento extraño encajado en un lugar de privilegio dentro una organización de élite puede destruir más eficazmente la reputación de dicha organización que un voraz virus inoculado por algún hacker despechado.
 

Notas:

(3) Siguiendo el razonamiento, podremos advertir diariamente gente acampar (literalmente) delante de las taquillas del pabellón o estadio esperando adquirir una entrada (seguramente nada barata) para contemplar las actuaciones del ídolo de turno o quizás pugnar por disputarse un lugar de postín dentro del enjambre de personas que esperan con avidez patológica la apertura de las puertas del centro comercial el primer día de rebajas para comprar modelitos y bragas a precios de ganga. Eso, por supuesto, sí lo consideramos una decisión acertada. Ciertamente, somos unos tipos inteligentes y cultos a los que les gusta tomar sabias decisiones. Saben que a veces pienso que si tiráramos el dinero a la basura haríamos mejor uso de él. ¿Por qué? Porque actuando así quizás algún necesitado lo encontraría y lo emplearía para adquirir básicos sustentos. Por si no lo sabían, hay mucha gente hoy en día que rebusca en vertederos y cubos de basura. No sé si se han percatado de tal hecho. De hecho, cada día hay más.

(4) Aquí tienen un pequeño relato extraído de Internet que expone el pesar de un científico del prestigioso portal amazings (www.amazings.es) en torno a la caótica situación de la cultura y la ciencia en España:
"Como me dijo un compañero de Amazings este sábado, lo mejor que podría pasar sería que cayese un meteorito en España. Quizás así, sin tener a dónde volver, pudiese construir mi vida sin problemas en otro lugar y evitando la desazón que conlleva el encontrarse en esta situación que parece que no llegará nunca al fondo, pues los que tienen el poder, los que son capaces de solucionar esto y evitar que tantas generaciones tengamos que desarraigar y olvidar nuestras raíces, están decididos a no permitirlo. Aquellos que han olvidado que la ciencia no son sólo probetas, pizarras y ecuaciones, si no que somos personas que sacrificamos muchas cosas en favor de una mejor comprensión del mundo en el que vivimos y de una mejora de la calidad de vida de nuestra sociedad."

Fuente: http://amazings.es/2012/01/22/adios-espana-hola-futuro/

 





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