El anti-ídolo. Ensayo y crítica sobre los ídolos contemporáneos.

Creado: 31/1/2012 | Modificado: 1/4/2014 1670 visitas | Ver todas Añadir comentario



 

Los ídolos pueden gastar el dinero en lo que quieran. Argumento economista.

El anterior punto nos lleva directamente a este. La ley economista(1) otorga al ganador de grandes emolumentos la potestad absoluta de gastárselos en lo que le dé la puta gana plazca. Si este postulado se toma al pie de la letra, es decir es aceptado sin restricciones, entonces la ley financiera del derecho al derroche es la única vencedora de este juego vital. Este dogma se extiende más allá del derecho al despilfarro más irracional. Si el dinero es dios, y por tanto otorga un poder ilimitado, si el dinero y la fama lo es todo, entonces cualquier camino que nos lleve a su obtención debe considerarse no sólo válido sino legitimado para ser recorrido sin impedimentos morales o de cualquier otro tipo. (2)
 

(1) Imaginemos que la ley economista se utiliza sin restricción ética alguna. Otorguémosle un valor de de 10 sobre 10 frente a otros argumentos que tomarían un valor de cero, o sea irrelevantes. Eso significaría que cualquier efecto colateral producido en aplicar sus postulados no sería siquiera tomado en consideración. Ejemplo: “Gano mucho dinero asesinando personas”. Puesto que lo que único relevante es obtener beneficio económico sin importar los medios utilizados o las implicaciones subsiguientes, ya sean morales o de cualquier consideración, esta sería una premisa aceptable. Reduzcamos un tanto su preponderancia, digamos hasta un 80%, en ese caso aquellas personas o empresa que ganen dinero deberían seguir ciertas postulados pero en este caso menos restrictivos: Ejemplo (inventado): “Hemos construido un centro comercial en el mismo amazonas. Para abordar tal tarea ha sido necesario arrasar parte del ecosistema. Encontramos oposición en grupos ecologistas y de parte de la población sensibilizada por la ecología, pero el soborno a algunos políticos ha facilitado la tarea”.

La pregunta que debe formularse cada uno es, ¿hasta qué punto se debe permitir a la ley economista imponerse sobre cualquier otro tipo de análisis? Cada uno debe hallar su propia respuesta. Lo que sí es obvio es que si la argumentación basada en los deseos de los adscritos al poder del dinero se impone sin restricciones, los súbditos que la detentan aplastarán, reducirán a la nada, cualquier valoración ética. Desgraciadamente, la mediatización del orbe permite que aquellos se reproduzcan como conejos, son cada vez más numerosos. Lo extraño e increíble es constatar cómo se  incluyen entre ellos millones de ¿abducidos? ¿insensatos? ¿ignorantes? pobres y necesitados.


(2) Una argucia muy utilizado por algunas divas del espectáculo (y también divos) consiste en ofrecer favores sexuales a sus superiores para optar a un lugar de privilegio ante las cámaras.  Algunas presentadoras, cantantes, bailarinas se han prestado a tal barriobajero juego con tal de alcanzar su objetivo. Incluso algunas han ejercido la prostitución de alto standing para enriquecerse de forma rápida.

La ambición de ganar dinero por encima de cualquier otro deseo, muy propio de los defensores del capitalismo ultraliberal, es quizás el mayor demonio que asola la humanidad y es consecuencia directa de la aplicación sin restricciones de las políticas económicas más liberales.

La voluntad de obtener dinero de manera desaforada es como una excavadora de volumen inconmensurable que saqueará sin compasión cualquier lugar del planeta, intoxicando cualquier recóndito lugar de la mente humana donde circulen ideas menos cáusticas y corruptas. Y, ay, de cualquier humilde viandante que se interponga en el camino del ogro mecánico. Será vilmente aplastado.

Así se crea un bucle infinito de retroalimentación y son fáciles de preveer sus roedoras derivaciones: si el dinero es el regidor principal, todas aquellas especialidades que más ingresos generan fagocitarán a las pequeñas, todas las facultades individuales que reúnen los ganadores desplazarán en importancia a las de los rezagados. Más aún, todos los hábitos, ya sean dignos de elogio o ruines e indeseables no pertenecientes a la pléyade de vencedores se minimizarán. Tristemente, los primeros instruirán a los segundos, los menos potentados, de manera subrepticia, para que estos sigan alimentando sus desmesurados egos. Además sus comportamientos indeseables crearán escuela y serán reproducidos por los nuevos aspirantes a regentar uno de los tronos que otorga el Señor Capital.

La victoria es para los fuertes; la victoria les perteneces a los ricos, tengan o carezcan de escrúpulos.
La victoria es mirar únicamente al frente y avanzar, nunca a los flancos. Una meta, un objetivo, un solo camino.

El periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano acuñó varios frases muy coherentes con los tiempos que corren:

Estamos ante un mundo al revés, que recompensa a sus arruinadores en lugar de castigarlos.
Vivimos en un sistema que fabrica pobres y prohíbe la pobreza.

Dogma materialista de primer orden: para que unos pocos acumulen enormes patrimonios, millones deben vivir en la miseria. Dato revelador: si sumáramos las fortunas de las 10 familias más acaudalas del planeta estas sumarían cerca de 400 000 millones de dólares, suficiente para alimentar a más de 1500 millones de pobres durante un año (más de 1000 millones de personas subsisten con una manutención de un miserable dólar al día).

Un ídolo es tan grande como la suma de todos sus seguidores.
 

El dinero es una cosa y para llegar a la cosa hay que pensar en abstracto. El hombre-cosa atrae a la cosa (y viceversa): pura lógica mercantil. Los postulados existencialistas emergen de nuevo como olas para turbar al inquilino latifundista y a su ejército de hombres-tornillo: ¿hasta qué punto debe uno ‘cosificarse’ para ser digno de la cosa?, ¿qué conclusión se puede extraer de una vida dedicada a la  manipulación y comercialización de materiales salvo la alienación y el riesgo de neurosis? Un hombre tan necesitado de "cosas" jamás podrá ser libre o auténtico, será  poseído por la masa inerte y reducido a un mero artificio, a una mera tuerca de una articulación de una extremidad perteneciente a una maquinaria tan gigantesca como grotesca.

Hoy en día, se enaltece al hombre-enfermo (cosificado), al reo reducido en su celda de oro, y se despotrica contra aquel que proyecta su alma hacia el sufrimiento humano y la contemplación de la humanidad como un corazón latiente. Debemos certificar la defunción dentro de la sociedad capitalista del individuo como entidad sensible. con una mente pensativa y un  espíritu rebelde. Su presencia ha sido extirpada como un tumor cancerígeno, como un mal indiscutible. El poder, sin discusiones, pertenece al hombre-máquina, homólogo del hombre-empresa o criatura sin miramientos.

Extracto de "La década de la decencia" de Margarita Rivière.
 
Así la religión del dinero se ha convertido en una incontrovertible verdad, a partir de la cual su IDEAL absoluto de perfección es ser cuanto más rico mejor. La DOCTRINA consiguiente es el capitalismo, cuanto más salvaje más eficaz. El LENGUAJE es el de la competición. La SEGURIDAD es el reconocimiento social garantizado. El RITO es comprar, vender y ganar. El CATECISMO es el beneficio propio. Las NORMAS se sustentan en el interés individua, en la victoria dél más fuerte. El PREMIO es el poder, el castigo la marginación. El BIEN es la riqueza, el MAL es la pobreza. El dinero ha creado sus SACERDOTES encarnados en los banqueros, sus TEMPLOS en los bancos y bolsas de valores, sus TEÓLOGOS en economistas y burócratas, su VATICANO en el Fondo Monetario Internacional. Hasta ha encontrado su camino de PURIFICACIÓN propia en los impuestos o contribución que el egoísmo particular hace al egoísmo general. El culto al dinero ha sustituido a la religión y las ideologías, convirtiéndose en la religión y la ideología hegemónica en Occidente.


Frases célebres sobre el dinero:

De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero.
Benjamin Franklin
Muchas veces compramos el dinero demasiado caro.
W.M.Thackeray, escritor británico.
El dinero no nos proporciona amigos, sino enemigos de mejor calidad.
Noêl Coward, actor, dramaturgo
Para hacer fortuna no se requiere ingenio, basta no tener delicadeza.
Leonard Bruix, escritor francés
Hay más gente desgraciada por la falta de superfluo que por la carencia de lo necesario.
Pelet de la Lozère, político y escritor francés
En realidad, lo que para la mayoría de la gente de nuestra cultura equivale a digno de ser amado es, en esencia, una mezcla de popularidad y sex-appeal.   
Erich Fromm
En una cultura en la que prevalece la orientación mercantil y en la que el éxito material constituye el valor predominante, no hay en realidad motivos para sorprenderse de que las relaciones amorosas humanas sigan el mismo esquema que gobierna el mercado de bienes y de trabajo.   
Erich Fromm
La riqueza de un hombre no se encuentra en la cantidad de dinero que posee, sino en la calidad de su conocimiento y educación.   
Javier Herrera

Comentario sobre esta última frase: no la pronuncien delante de individuos de alto nivel adquisitivo si no quieren verse humillados por el aluvión de risas catárticas. Pero no se preocupe, con la ayuda de la "Cultura del enfrentamiento", ni toda una milicia de orgullosos empresarios en estado de ebullición crítica hacia un tipo de un excepcional autoestima y rocosa personalidad. Les desintegraría con una gran y sonora carcajada (llámenlo si quieren la "risa desintegradora"). Aparte de su nivel de autoestima y la confianza en sus creencias, dispondrá de argumentos lo suficientemente poderosos para hacerles frente.

Es curioso comprobar cómo tanta gente cree que el dinero otorga la mayor felicidad, cuando en realidad, esta cultura materialista es un generador infinito de ansiedades e insatisfacciones. Al final, todos sus acólitos creyentes quizás merezcan (y es una pena) un "pobre" destino: quedarse embobados ante los triunfos de otros... y jamás alcanzar un buen nivel adquisitivo, lo cual resulta ciertamente triste. Peor aún es alcanzar el éxito y la riqueza para darte cuenta, ignorante de ti, de que la felicidad no emana como un efluvio kármico de los entes materiales.

Recuerde que muchos de los individuos ricos del mundo son tipos con innumerables defectos, mediocres en múltiples aspectos, felices algunos, infelices y necesitados otros y con tantas debilidades o más que nosotros. Si alguien quiso creer algún día que la consecución de gran patrimonio minimizaría todas sus carencias, corregiría sus defectos y le otorgaría una felicidad tan suculenta como su cuenta bancaria es que usted, como la mayoría, jamás conoció a un solo rico ni aprendió absolutamente nada de la naturaleza humana.

Los siguientes aforismos, tremendos y acertadísimos,  representan un golpe directo a la mentalidad imperante en esta sociedad, ridiculizándola de manera acertadísima:

Era ese tipo de persona que se pasa su vida haciendo cosas que detesta para conseguir dinero que no necesita y comprar cosas que no quiere para impresionar a gente que odia.
 Emile Henry Gauvreay

El hombre moderno vive bajo la ilusión de saber lo que quiere, cuando en realidad quiere lo que tiene que querer.
Erich Fromm en "El miedo a la libertad"

Muchos de nosotros trabajamos más de lo que nos gustaría y en cosas que no nos gustan. ¿Por qué? Figúrese, para poder pagarnos un tipo de vida que no nos apetece vivir.
Bradford Angier

Estos señores dieron en el clavo. Serían carpinteros, seguro.






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