Apuntes sobre inteligencia y éxito

Creado: 22/3/2012 | Modificado: 15/5/2012 2185 visitas | Ver todas Añadir comentario


 

¿El futuro ya está escrito? Apuntes sobre inteligencia y éxito.

La inteligencia es la prolongación de nuestros sentidos.
 
Henri Bergson
Inteligencia: conócete, acéptate, supérate. 
San Agustín
Conocer a los otros no es más que ciencia; conocerse a sí mismo es inteligencia.
Proverbio chino  
La lectura es a la inteligencia lo que el ejercicio es al cuerpo. 
Richard Steele

Para alguien que confiere tanta importancia a la educación, es decir que mantiene la creencia de que cualquier ser humano de inteligencia media y suficientes recursos puede por sí mismo labrarse y organizarse paulatinamente un destino atractivo, la respuesta a la pregunta del título debería ser clara y diáfana: no rotundo.

El destino de cada uno no sólo recae en su propio esfuerzo y voluntad por alcanzar objetivos, sino también viene directamente ligado a la situación social en la que se encuentra, con ello me refiero a todo aquello que de un modo u otro ejercerá influencia en la formación de su personalidad, en la elección y desarrollo de preferencias u objetivos. En un ámbito global podemos citar como ejemplos a medios audiovisuales, modelos a imitar, modas conductuales o relativas al atuendo, corrientes de pensamiento, etc. y en el contexto local a amigos, padres, profesores, pueblo o barrio de la ciudad en el que transcurre su vida, etc. Por otra parte, tenemos los avatares de la vida la configuración genética, es decir, aquellas cualidades o marcas de personalidad que llevamos implícitas. Todas este cúmulo de características y circunstancias obrarán de manera inequívoca en transformar a un bebé en un hombre hecho y derecho, o en un tunante, o en cualquier otro tipo de persona.

Recuerdo hace unos pocos años haber leído con interés la polémica confrontación de dos corrientes científicas diametralmente opuestas: una abogaba por un destino condicionado totalmente por el entorno, la segunda por el contrario definía nuestras futuras actuaciones y comportamiento en función de nuestro patrimonio original interior: la carga genética. Bajo este segundo supuesto, nuestro destino al venir dirigido por los genes estaría absolutamente coartado. No en sentido estricto, pero sí limitado, por ende pues, nuestra libertad sometida a parámetros inviolables.

Según los últimos descubrimientos científicos uno o varios genes pueden provocar una enfermedad degenerativa incurable, otros están relacionados con las tendencias como el hábito de fumar, de consumir alcohol. A su vez, parece haber una explicación genética para la homosexualidad, la timidez, la valentía, la agresividad, las fobias, etc. fundamentada en la existencia o carencia de genes unitarios o secuencia de genes. Así que en teoría nuestras tendencias de acción estarían encaminadas desde el nacimiento.

No se puede negar la evidencia de que parte de lo que somos viene delimitado en el momento de nacer. Campeones de 100 metros lisos, genios matemáticos, top-models, todos ellos tienen algo que nosotros carecemos: una sistema muscular privilegiado, una mente brillante, un anatomía sin apenas imperfecciones.

Ahora bien, el dictamen de la información genética, se ratifica o se compromete en función de las múltiples variables de entorno que nos influyen. También lo hace en relación con las experiencias acontecidas en nuestra vida. De hecho, los estímulos intensos pueden producir cambios significativos en el pensamiento y juicio del individuo. Estos estímulos pueden proceder de personas cercanas con poder para actuar sobre nuestras decisiones: profesores, padres, amigos, pareja, etc.

Ejemplos de situaciones que pueden trastornar el transcurso de la vida de un individuo son múltiples: modificaciones en el entorno habitual como traslados de una ciudad a otra, situaciones de experiencias intensas, léase muertes de familiares o accidentes, rupturas matrimoniales, fracasos escolares o amorosos. Añadamos a la lista pequeños o grandes triunfos, derrotas dolorosas, lesiones graves, relación con profesores o progenitores con gran capacidad de convicción, cuya confianza en nuestro potencial nos ayuda a progresar de manera adecuada. Y un largo etcétera. Cada una de estos parámetros, solo o acompañado de otros, puede alterar de manera definitoria nuestras actitudes de futuro a base de moldear el carácter. Sin embargo, la carga genética se mantiene intacta: no ha sufrido alteraciones. Los genes predisponen al individuo hacia... pero no sentencian. En realidad es más poderoso el deseo entusiasta de emanciparse sobre los propias debilidades.
...

Las posibilidades de triunfo de estas personas, aun con restricciones físicas o intelectuales, vendrán aumentados o disminuidos por todos aquellos factores externos influyentes y circunstancias antes descritas. Un cúmulo de exposiciones positivas sobre una persona es argumento condicional suficiente para ejercer una influencia determinante y forzar un cambio de actitud demoledor. Imagínese un potencial futbolista en una sociedad donde la afición por este deporte es inexistente: probablemente abandonaría su pasión por el juego.

Imaginemos a alguien con una inteligencia por debajo de la media, digamos un coeficiente intelectual (C.I.) de 85 (la norma general oscila entre 90-110). Ante esta tesitura me formulo una pregunta, ¿acaso alguien puede definir con exactitud con ese característica numérica donde se ubica su límite de excelencia? ¿Y si decidiera dividir sus tareas ya que en una sola de ellas se da cuenta de que no puede alcanzar al ser más preparado, acaso no sería eso un avance para él y para la sociedad? ¿Es que acaso la sociedad sólo avanza gracias a los genios o superdotados?

Otro caso digno de estudio se refiere a las personas con síndrome de Down. Estos individuos con una malformación genética, antaño considerados únicamente aptos para ejecutar acciones básicas y moverse en un entorno familiar, hoy en día, sin embargo, una instrucción más adecuada les ha proporcionado una mayor autonomía. Puedo relatar, pues, casos conocidos de jardineros, periodistas o cinturones negro de artes marciales. Sin embargo, su C.I. es similar a la que tenían estos mismos sujetos en décadas anteriores. Un caso general es de las mujeres, relegadas hace varias décadas a dedicarse a tareas domésticas, hoy no es raro encontrar personalidades multifacéticas extraordinarias cuidando de sus hijos y formando parte del cuerpo directivo de grandes empresas. Si los genes dictaran sentencia, y siguiendo este último argumento, deberían a priori haber evolucionado más en 50 años que en dos milenios. De nuevo, otorgamos la responsabilidad del éxito a la educación y el entorno.

Una entorno estimulante facilita el desarrollo de nuestros capacidades y permite ahondar y extraer cada rasgo potencial del individuo. Una pregunta mucho más difícil de responder es: ¿cuáles son nuestros límites? ¿cuál sería el grado máximo de desarrollo al que podríamos aspirar a tenor de  nuestros rasgos genéticos y nuestras inclinaciones y contando con el favor de una didáctica de aprendizaje personalizada?  Además, ¿se creen que la inteligencia se puede medir con tal grado de exactitud? ¿Que se reduce a un número o coeficiente intelectual? Discrepo. Es más, dudo que podamos definir el concepto de inteligencia sin generar un acalorado debate.  A veces el más inteligente no logra éxito porque su entorno no es propicio, a veces otro menos inteligente puede estar dotado de alguna peculiaridad bien valorada. Y en esta sociedad, sigo recordándoles que la especialización es un valor a tener en cuenta. Howard Gardner se atrevió a definir ocho clases de inteligencia:


Tipos de Inteligencia según Howard Gardner.
Información completa en:
http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_de_las_inteligencias_m%C3%BAltiples

Inteligencia lingüística:

El don del lenguaje es universal y su desarrollo en los niños es sorprendentemente similar en todas las culturas. Incluso en el caso de personas sordas a las que no se les ha enseñado explícitamente un lenguaje por señas, a menudo inventan un lenguaje manual propio y lo usan espontáneamente. En consecuencia, podemos decir que una inteligencia puede operar independientemente de una cierta modalidad en el estímulo o una forma particular de respuesta.

Inteligencia lógica-matemática:
En los individuos especialmente dotados en esta forma de inteligencia, el proceso de resolución de problemas a menudo es extraordinariamente rápido: el científico competente maneja simultáneamente muchas variables y crea numerosas hipótesis que son evaluadas sucesivamente y posteriormente son aceptadas o rechazadas. Es importante puntualizar la naturaleza no verbal de la inteligencia matemática. En efecto, es posible construir la solución del problema antes de que ésta sea articulada. Junto con su compañera, la inteligencia lingüística, el razonamiento matemático proporciona la base principal para los test de CI. Esta forma de inteligencia ha sido investigada en profundidad por los psicólogos tradicionales y constituye tal vez el arquetipo de "inteligencia en bruto" o de la validad para resolver problemas que supuestamente pertenecen a cualquier terreno. Sin embargo, aún no se comprende plenamente el mecanismo por el cual se alcanza una solución a un problema lógico-matemático.

Inteligencia espacial:
La resolución de problemas espaciales se aplica a la navegación y al uso de mapas como sistema notacional. Otro tipo de solución a los problemas espaciales, aparece en la visualización de un objeto visto desde un ángulo diferente y en el juego del ajedrez. También se emplea este tipo de inteligencia en las artes visuales.

Inteligencia musical:
Los datos procedentes de diversas culturas hablan de la universalidad de la noción musical. Incluso los estudios sobre el desarrollo infantil sugieren que existe una habilidad computacional en la primera infancia hasta que el aprendizaje de notación musical proporciona más tarde, cuando es aprendido, un sistema simbólico lúcido y accesible.

Inteligencia corporal cinética: La evolución de los movimientos corporales especializados es de importancia obvia para la especie, y en los humanos esta adaptación se extiende al uso de herramientas. El movimiento del cuerpo sigue un desarrollo claramente definido en los niños y no hay duda de su universalidad cultural. La consideración del conocimiento cinético corporal como "apto para la solución de problemas" puede ser menos intuitiva; sin embargo utilizar el cuerpo para expresar emociones (danza) o para competir (deportes), o para crear (artes plásticas) constituye evidencias de la dimensión cognitiva del uso corporal.

Inteligencia interpersonal:
La inteligencia interpersonal se constituye a partir de la capacidad nuclear para sentir distinciones entre los demás, en particular, contrastes en sus estados de ánimo, temperamento, motivaciones e intenciones. Esta inteligencia le permite a un adulto hábil, leer las intenciones y los deseos de los demás, aunque se los hayan ocultado. Esta capacidad se da de forma muy sofisticada en los líderes religiosos, políticos, terapeutas y maestros. Esta forma de inteligencia no depende necesariamente del lenguaje.

Inteligencia intrapersonal:
La inteligencia intrapersonal es el conocimiento de los aspectos internos de una persona: el acceso a la propia vida emocional, a la propia gama de sentimiento, la capacidad de efectuar discriminaciones entre ciertas emociones y finalmente, ponerles un nombre y recurrir a ellas como medio de interpretar y orientar la propia conducta. Las personas que poseen una inteligencia intrapersonal notable, poseen modelos viables y eficaces de sí mismos. Pero al ser esta forma de inteligencia la más privada de todas, requiere otras formas expresivas para que pueda ser observada en funcionamiento. La inteligencia interpersonal permite comprender y trabajar con los demás, la intrapersonal, permite comprenderse mejor y trabajar con uno mismo. En el sentido individual de uno mismo, es posible hallar una mezcla de componentes intrapersonal e interpersonales. El sentido de uno mismo es una de las más notables invenciones humanas: simboliza toda la información posible respecto a una persona y qué es. Se trata de una invención que todos los individuos construyen para sí mismos.

Inteligencia naturalista:
Se describe como la competencia para percibir las relaciones que existen entre varias especies o grupos de objetos y personas, así como reconocer y establecer si existen distinciones y semejanzas entre ellos. Los naturalistas suelen ser hábiles para observar, identificar y clasificar a los miembros de un grupo o especie, e incluso para descubrir nuevas especies. Su campo de observación más afín es el mundo natural, donde pueden reconocer flora y fauna, y utilizar productivamente sus habilidades en actividades de caza, ciencias biológicas y conservación de la naturaleza. Pero puede ser aplicada también en cualquier ámbito de la ciencia y la cultura, porque las características de este tipo de inteligencia se ciñen a las cualidades esperadas en personas que se dedican a la investigación y siguen los pasos propios del método científico. En realidad todos aplicamos la inteligencia naturalista al reconocer plantas, animales, personas o elementos de nuestro entorno natural. Las interacciones con el medio físico nos ayudan a desarrollar la percepción de las causas y sus efectos y los comportamientos o fenómenos que puedan existir en el futuro; como por ejemplo la observación de los cambios climáticos que se producen en el transcurso de las estaciones del año y su influencia entre los humanos, los animales y las plantas. Gardner postula que este tipo de inteligencia debió tener su origen en las necesidades de los primeros seres humanos, ya que su sobrevivencia dependía en gran parte del reconocimiento que hicieran de especies útiles y perjudiciales, de la observación del clima y sus cambios y de ampliar los recursos disponibles para la alimentación. Los últimos estudios de campo propugnan una nueva forma de entender la inteligencia. De ellos se desprende, que existe una amalgama de inteligencias como la verbal, analítica, musical, etc. La mayoría de tests como el Stanford-Binet, sólo miden la "inteligencia inerte", es decir un tipo de inteligencia académica que únicamente pronostica futuros éxitos académicos. Pero no es difícil demostrar que la "inteligencia inerte" muchas veces no viene relacionada con la "inteligencia exitosa". De hecho, sólo mide una parte de la inteligencia. Como saben, el éxito y la felicidad no siempre vienen relacionados con un sobresaliente expediente curricular.


Quizás usted no esté muy bien dotado para las matemáticas, quizás no reúna las condiciones para ser un buen atleta. Quizás, como la mayoría, no tenga el don para realizar una actividad de una manera excepcional. ¡Qué importa! La vida está llena de aficiones que podamos desarrollar, llena de estímulos, y mediante prueba y error alcanzaremos tareas en las que nos podamos sentir satisfechos y progresar.

El problema se agrava, pues se podría discutir ampliamente el concepto de inteligencia, e incluso analizar qué significa realmente alcanzar el éxito, pues ambos son conceptos un poco difusos y expuestos a múltiples interpretaciones. Yo, todavía me formulo esas cuestiones y aún no me siento capacitado para responder de una manera convincente. Pero sí sé que sentirse satisfecho consigo mismo y tener una gran ilusión por la vida es característica propia de un ganador. Y si alguien se siente ganador y satisfecho de sí mismo, en resumen un tipo realizado, ¿no debería ser considerado inteligente? O por otra parte, ¿qué importa disponer de la chispa de una inteligencia excepcional, si al final no has alcanzado una alta cota de felicidad? ¡Maldita inteligencia la que no nos acerca a la felicidad!

La "mentalidad del número 1" tan estricta y unidireccional complica sobremanera la tarea de reflexión que permite analizar conceptos como éxito o inteligencia. Si, abandonando por un momento el lenguaje formal podemos afirmar que el tío más zoquete del universo con una gran virtud apoyado por miles de personas y entidades se le puede considerar un dechado de inteligencia y un modelo de superación y triunfo, por ende, de inteligencia. Mientras que al contrario, un tipo infinitamente más dotado, cuyos entramados mentales son infinitamente más complejos, con una sensibilidad digna de mención, puede ser condenado al ostracismo, relegado a una posición secundaria.

Sin motivación ni apoyos no somos nada. Sumidos en esa situación, sólo nos queda enfrentarnos con el mundo y rezar. El individuo del primer caso tiene, medio camino recorrido, medio corona de laurel en su cabeza. El segundo, media fosa excavada. Con estas consideraciones, ¿qué disquisiciones se pueden formular?



Igual usted no es tan hábil desempeñando una única función o tarea (o amalgama de tareas del mismo tipo), pero quizás atesore virtudes que ese personaje siquiera comprenda. Así que, quizás no sea usted sino él el que debería pedirle un autógrafo. No se deje engañar por esta caótica sociedad plagada de reglas absurdas, es estúpido pensar que todo nuestro potencial venga delimitado por un simple número,  por unas calificaciones escolares o por unos rasgos genéticos. Sepa que, la confianza en uno mismo, el carácter, la actitud positiva ante la vida y la voluntad por aprender minimizará sus defectos y carencias de un modo insólito. Se lo digo por experiencia.

Además, qué importa si no somos los más dotados en un área de conocimiento, y si lo es en muchas, acaso no puede disfrutar de todas ellas. Esto vendría relacionado con la idea del éxito. Y la de felicidad. ¿Y qué mayor éxito que la felicidad? ¡Cuantos Rockefellers conozco estresados, insatisfechos, insensibles e ineptos sentimentalmente, y absolutamente incapaces de extraer belleza de aquello que no les reporta ganancia material!

A veces ser inteligente, racional, sincero, poseer una buena cultura, un gran carácter y opiniones divergentes a veces más que una ventaja resulta un modo de distanciarse de los demás... a menos que se posea de una excelente estrategia de conducta.



¡Ojalá pueda contribuir en este proyecto a estimular a cientos de personas a sublevarse, a emanciparse sobre sus defectos! ¡Y a no depender tanto del "qué-dirán"!

Lo importante en la vida más que disponer de las mejores cartas es aprender las reglas del juego. Disponemos de un margen más que suficiente para que podamos ejercitarnos estudiando y asimilando las reglas y normas, para emprender estrategias, para marcarnos faroles incluso. Otra cosa es que nosotros obviemos estas sugerencias, y dediquemos nuestro tiempo libre a otros menesteres, es decir, decidamos no reflexionar y nos dejemos engañar como tontos por todas las modas y variopintas chorradas que nos transmiten los medios de comunicación. Así, claro, el tiempo se nos escapa de las manos y cuando venimos a darnos cuenta, nuestro futuro "ya está escrito". Escrito por otros. Siempre por otros. En mi caso, me niego rotundamente a que personas que no conozco, que jamás se preocuparon por mí, por muy campeones que sean delimiten un sólo átomo de mi destino. ¡Faltaría más!

En muchos casos los triunfadores no son gente especialmente dotada pero supieron aprovechar sus oportunidades, acertaron a dar un paso adelante en el momento correcto, o estaban atentos a los acontecimientos que ocurrían su alrededor o simplemente se aprovecharon de azarosas rachas de fortuna. Añadamos que "triunfadores" no llamo únicamente aquellos que lucen sus rostros en las portadas de revistas.

Si usted se siente satisfecho consigo mismo, con lo que es, con lo que hace y alberga pocos sentimientos negativos como envidia, celos, deseo de dolor ajeno, si demás, disfruta de un buen elenco amistades, conoce gente que le apoya y le anima, todavía le quedan sueños por cumplimentar, realiza diariamente tareas que le satisfacen, un compañero a quien amar, y perspectivas de crecimiento personal puede considerarse un ganador. En caso contrario, no lo dude, todavía está a tiempo para corregir defectos y diversos aspectos de su cotidianeidad.

Ahora, si todas las personas piensan que ganadores son sólo los ricos, millonarios y números 1, entonces su condena, quizás merecida, sea sentirse acomplejados de por vida, con sentimiento de inferioridad ante tales figuras. "¡Lo tienen todo! ¡Qué soy yo a su lado!" Triste reflexión esta última, propia del que ha sucumbido en el juego de la vida. Mi consejo: debería cambiar rápidamente de actitud. Creo, ciertamente, que con esa estrechez de miras están abocados a caminar en círculos para siempre. Círculos de diámetro reducido, cuyo centro viene poblado por ideas y personajes que no le permiten ampliar su radio de conocimiento, es decir su poder. Le tienen absorto, contemplando fijamente a la "luz". Ese centro neurálgico, construido por los poderes mediáticos, es como una tela de araña que apresa a las presas frágiles para mantenerles inmóviles (cual pasivos espectadores) durante años y años.

Albergo yo más confianza en sus posibilidades, querido lector, que usted mismo. No lo dude. Porque conocerse a sí mismo, es conocer al ser humano, y también, en parte, a usted. ¿Cree acaso que somos tan diferentes?



Resumen y consejos.

Resumiendo: nuestro destino viene conformado por la carga genética, por el entorno y las reglas que lo rigen y por las inciertos avatares de la vida. Pero sepa que un buen entorno y un gran carácter puede garantizar un futuro lleno de  satisfacciones a pesar de (casi) cualquier desventaja genética. Es más, a veces un mal entorno garantiza la supervivencia a base de endurecer un carácter timorato, o sea que en absoluto un entorno favorable se describe como aquel en el cual todas sus variantes no son propicias. Ej: padres de hijos ricos, maleducados por sus progenitores. Disponen de muchos recursos pero son mal aprovechados. No aprenden a valorar lo que tienen, ni el valor del esfuerzo por conseguir algo. Por contra, individuos criados en entornos conflictivos logran emanciparse rematando una gran victoria del carácter y ese logro les marca para siempre. "Si he sobrevivido en este ambiente, sé que puedo enfrentarme a cualquier reto que me plantee."

Puede creer en sí mismo, echar la culpa a los demás o dejar su futuro en manos de las predicciones de algún vidente. Normalmente las personas con confianza en sí mismas no confiarán su destino a desconocidos de reputación dudosa, por muy reconocidos que sean. Los que no disponen de recursos suficientes deberán buscar alternativas más viables o accesibles pues de otra forma sus esperanzas se verán menoscabadas, o se irán al traste. Por cierto que Dios suele ser una de las mayores excusas para recluirse al amparo de la providencia. Aunque, también es justo afirmar que la creencia religiosa es un poderoso estimulante vital que genera paz interior y felicidad espiritual.

Así que mi conclusión es que es preferible pensar que el futuro depende mayormente de nuestra voluntad por sobreponernos a situaciones difíciles. Recuerde que cuantas más personas puedan orientarle, más fácilmente le resultará tener una coherencia de ideas que le conduzcan hacia su objetivo. Debe perder una parte de su tiempo en hallar su paradero. Debe, por otra parte, encontrar respuestas a sus preguntas. ¡Pero antes deberá instruirse en aprender a formular las preguntas correctas! ¿Qué es lo que realmente quiere? ¿Cuáles son sus metas?

Unos minutos diarios de reflexión pueden resultar definitivos en el transcurrir de una vida, más que miles de horas de placentera desconexión consumiendo programas televisión o consumiendo estupefacientes. De ese modo podrá hallar respuestas a sus dudas existenciales y abrirse camino en la espesura.

Espero haberle ayudado.


Algunas frases inspiradoras.

El éxito consiste en alcanzar lo que se desea, la felicidad en desear lo que se alcanza. 
Un anónimo (¿un tipo feliz?)
Hay dos clases de hombres que nunca alcanzarán grandes éxitos: aquellos que no pueden hacer lo que se les manda y aquellos que no pueden hacer sino lo que se les manda. 
Cyrus H. K. Curtis
El éxito está en la vida que uno lleva, en cómo vive, cómo goza, cómo se integra, cómo disfruta de las pequeñas cosas. 
Laura Esquivel
El éxito es la medida con la que te miran los demás. 
Nacho Duato
La llave del éxito en la vida es el conocimiento del valor de las cosas.
John Boyle O´Reilly
La disciplina es la parte más importante del éxito. 
Truman Capote






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