La educación que nos trajo la LOGSE

Creado: 3/12/2012 | Modificado: 30/1/2013 1012 visitas | Ver todas Añadir comentario



La educación que nos trajo la LOGSE

Texto: http://www.educacion.gob.es/horizontales/prensa/notas/2010/12/informe-pisa.html

Nota del administrador: este artículo es un tanto antiguo (hace más de 10 años) pero refleja perfectamente el estado actual de la educación en España. Nada parece, pues, haber cambiado en estos últimos 10 años.

La Educación que nos Trajo la LOGSE*
Opiniones de un profesor de enseñanza secundaria del sistema público español (Murcia, España)

Miguel Ángel García Olmo

«Confieso no saber casi nada sobre las leyes que rigen nuestra enseñanza, de cualquier grado que sea. Pero conozco sus escalofriantes resultados. Los alumnos de instituto son prácticamente analfabetos desinteresados por dejar de serlo. Brillantes universitarios, defraudados por su profesorado al que defraudan, escriben con absoluto desprecio de la ortografía y la sintaxis (no todo lo corrigen los ordenadores). Algo ha sucedido, supongo que también sociológicamente, para que los estudiantes, acaso desanimados por el desempleo, aprendan poco y mal. Las excepciones son, como siempre, a pesar de la legislación y de lo habitual. No deja de ser triste. Lo más triste».
(Antonio GALA, reputado novelista y dramaturgo español de ideas progresistas. "La Mala Educación", suelto aparecido en el diario El Mundo, 26/2/99)
 


La educación que nos trajo la LOGSE


«Los alumnos a los que nos referimos sólo son niños de Primaria por decreto. Tienen 15 ó 16 años y estudian 4º de la ESO [Enseñanza Secundaria Obligatoria]; su edad les capacita perfectamente para la comprensión y el manejo de abstractos, la expresión escrita y un razonable conocimiento de su acervo cultural que debería haberse ido adquiriendo en años precedentes. No se han entontecido por misteriosa degeneración neuronal; son el producto lógico de la LOGSE, de una reforma nociva que requiere grandes medios contra sus grandes males».
(Mercedes ROSÚA, profª de Enseñanza Secundaria. El Mundo, 10/4/1998)

«Lo que la realidad nos va deparando es un progresivo desprestigio de la enseñanza pública, una absurda valoración de lo privado, una limitación cada vez mayor de las iniciativas en los centros públicos, un deterioro y un desprestigio galopante de la imagen del profesor -peor cuanto más se baje en el escalafón- con el riesgo añadido de que en un día no muy lejano, aunque moralmente ya se está haciendo, nos apliquen la ley de vagos y maleantes».
(Domingo T. BÁEZ, catedrático de Instituto; de su artículo "Pedagogía de salón", publicado en el diario El País el 2/5/1995)


«Porque el problema de fondo no se encuentra en las lagunas innegables de la ESO, ni en la falta de medios para proceder a su aplicación, ni en la penuria de los salarios, ni en el cansancio de los profesores de más edad, aburridos ya por tanto cambio... Todo eso influye, por supuesto, y mucho. Pero el intríngulis del asunto radica más hondo, afecta a la sociedad en su conjunto -de la que los adolescentes no son sino un espejo bastante fiel- y mucho más en concreto, a los padres de esos chicos».
(Tomás Lorenzo MELENDO GRANADOS, prof. de la Universidad de Málaga; de su artículo titulado "Los padres de la ESO" y publicado en el diario malagueño Sur, el domingo 1/8/1999).


«Los tres artículos que he publicado últimamente en ésta página, dedicados a cuestiones de enseñanza y educación, a poner de relieve el cataclismo educativo a que nos está llevando la aplicación de la LOGSE, me han proporcionado tantas adhesiones, tantas cartas y llamadas, tantas muestras de gratitud de los afectados como nunca hubiera podido imaginar. Muchas de estas personas me piden que siga denunciando el desastre, que no ceje, que si otra cosa no, al menos a ellas les sirve de consuelo».
(Gregorio SALVADOR, miembro de la Real Academia Española y lingüista de prestigio internacional. "Tercera" del diario ABC correspondiente al 13/7/1999)


Las primicias de la reforma

En junio de 1998, el Instituto Nacional de Calidad y Evaluación (INCE) hizo público un sorprendente informe titula-o Diagnóstico General del Sistema Educativo, para cuya elaboración el citado organismo contó con la participación de 12.000 padres de alumnos (a quienes se pasó encuestas que inquirían sobre las relaciones familia-sistema educativo), 3.000 profesores (que respondieron a cuestiones sobre funcionamiento de los centros, planes de estudios y métodos de enseñanza) y 50.000 alumnos de 14 y 16 años (que realizaron pruebas de matemáticas, comprensión lectora, gramática, literatura, ciencias de la naturaleza, geografía, historia, ortografía y expresión escrita).

Me permito adelantar la conclusión definitiva del estudio, según la cual el rendimiento académico es abiertamente insatisfactorio y el sistema no busca la excelencia. Entre otras cosas, se dice textualmente: ni la escuela española de hoy parece preocuparse por la búsqueda de la excelencia, ni parece tampoco preocuparse la sociedad española en su conjunto. Seguidamente paso a desglosar algunos de sus resultados parciales, que iré entreverando con los comentarios que Salvador Peiró i Gregori, prof. de la Univ. de Alicante, vierte en su artículo "Fracaso en la ESO y Pedagogía", publicado el 28 de octubre de 1998 en el diario Información de la capital alicantina:

• Entre los alumnos de 14 años, sólo un 30 % alcanza los niveles satisfactorios, mientras que un 25 % obtiene resultados claramente insuficientes.

• Entre los alumnos de 16 años, el 22,3 % se sitúa en un nivel aceptable sin reservas, y el 33% obtiene resultados muy alejados del mínimo aceptable.

• El profesorado concede especial importancia a las áreas de matemáticas y lengua, para las que pide un horario más amplio. Según el prof. Peiró, esta demanda del profesorado puede relacionarse con los insatisfactorios resultados de los alumnos en estas materias.

• Los alumnos de 14 y 16 años presentan numerosas lagunas a la hora de comprender el mensaje de un texto literario o informativo. También hallan grandes dificultades para elaborar por escrito una información nueva.

• No conocen la historia de la literatura y son incapaces de distinguir las funciones sintácticas en las oraciones subordinadas.

• Peores resultados se obtienen en ortografía (patéticos, según el prof. Peiró): los alumos jamás ponen los acentos (Parece una empresa imposible -afirma Peiró i Gregori- y muchos profesores no los exigen en las redacciones ni en los exámenes, en donde se ha optado descaradamente por el de tipo test, más fácil de corregir). Según explica el propio informe, se pone en evidencia un bajo nivel ortográfico, una mala puntuación, un bajo nivel de vocabulario, una construcción de párrafos inadecuada y una ausencia de articulación de las distintas partes de los textos que dificulta su lectura.

• En las pruebas de matemáticas, el porcentaje medio de respuestas correctas es de un 44 % a los 14 años y un 49 % a los 16. Dice el informe: Los niveles de rendimiento alcanzados tantos a los 14 como a los 16 años en ningún caso se aproximan a los que serían deseables.

• Los alumnos obtienen mejores resultados en geografía que en historia. Un tercio de los escolares posee un deficiente conocimiento de la historia, alcanzando peores resultados en historia contemporánea que en prehistoria.

• Un 79,3 % de los alumnos de 16 años no conoce la evolución de las ideas y acontecimientos más sobresalientes desde el siglo XIV hasta nuestros días.

• Los profesores manifiestan claras reticencias a la promoción automática de los alumnos. El informe considera preocupante el bajo rendimiento escolar de los alumnos españoles a lo largo de la escolaridad obligatoria. En palabras de José Luis GARCÍA GARRIDO (director del INCE), con la prolongación de la enseñanza obligatoria ha aparecido un nuevo tipo de alumno: el 'objetor escolar', es decir, el alumno de 14, 15 ó 16 años que no tiene ningún interés por estudiar, pero que, por imperativo legal, todavía debe seguir matriculado en un centro de enseñanza. Estos alumnos también suelen provocar problemas de indisciplina.

• La gran mayoría de los profesores se identifican con su profesión, a la que califican de tarea vocacional de alta repercusión social, pero se aprecia una aguda crisis provocada -según el informe-sobre todo por las nuevas exigencias que la sociedad parece echar continuamente encima de los hombros de los profesores, al convertir determinados problemas sociales (paro, droga, crisis de valores, delincuencia juvenil, etc.) en problemas educativos. Un elevado porcentaje de profesores opina que no han sido preparados para estas funciones y que tienen importantes carencias en aspectos pedagógicos claves, como la programación y evaluación de la enseñanza, el trato con adolescentes, la organización escolar, etc.

• El conocimiento real que tienen las familias españolas de los problemas educativos es escaso. Muchos padres (el 59 % de las madres y el 51 % de los padres sólo tiene estudios primarios) consideran la escolarización como un bien en sí mismo y por eso, según el informe, tienden a subestimar los resultados mediocres.

• Falta implicación de los padres en la continuidad escolar (sólo participa el 14 %). En este contexto -continúa el informe del INCE- no pueden extrañar los rasgos de autocomplacencia o, si se prefiere, las deficiencias de realismo que, en torno al rendimiento escolar de sus hijos, reflejan los padres y madres españoles. Ni tampoco las frecuentes actitudes reivindicativas manifestadas en la defensa de padres e hijos frente a profesores, actitud que demuestra también, entre otras cosas, el descenso del prestigio social del profesor. No se entiende que cuando las cifras de fracaso escolar rondan el 25 % y el 30 % a los 14 y a los 16 años, sólo el 35 % de los padres digan que sus hijos van sólo 'regular' y que únicamente el 6% de los padres admitan que sus hijos van mal. Difícilmente será posible luchar contra el fracaso escolar en una sociedad que, sencillamente, no admite su existencia, al menos en las proporciones reales.


Mas las lamentables promociones pioneras de la nueva ESO (cuatro años obligatorios que se cursan entre los 12 y los 16) y del Bachillerato que implantó la LOGSE (dos cursos opcionales una vez superada la ESO; se trata del bachillerato más corto de Europa) ya hace años que invaden los centros universitarios, y -números cantan- entre los primeros en dar la voz de alarma se halla una alma mater tan respetable como la Universidad de Zaragoza. De un prolijo estudio elaborado por el Rectorado de dicho establecimiento docente, cuyo título reza Resultados académicos por titulaciones y que fue dado a conocer el pasado mes de febrero, extraigo las siguientes conclusiones:

· A lo largo de los últimos diez años, ha caído de forma alarmante el porcentaje de alumnos que aprueban todas las asignaturas de cada curso. En la totalidad de los centros superiores adscritos se aprecia la misma tendencia.

· En Veterinaria, donde el nivel de aprobados durante el curso 1987-1988 ascendía al 46 %, en el curso 1996-1997 ya había bajado hasta el 26 %. Los aprobados en primera convocatoria no pasan del 6 %.

· En Ciencias Físicas, facultad en la que hace diez años se alcanzó el 55 % de aprobados, hoy apenas se roza el 20 %.

· En algunas facultades y escuelas, sin embargo, la tendencia a la baja se ha podido frenar: en Medicina se ha pasado del 63 % al 61 %, y en Empresariales se ha mantenido en torno a un poco lucido 40 % de aprobados.

· El nuevo plan de Ingeniería Industrial produce verdaderas escabechinas: los alumnos que aprueban todas las asignaturas por curso no pasan del 7 %. Algo raro debieron de ver las autoridades educativas en el plan antiguo, porque, contrariamente a la tendencia general de la Universidad, los aprobados habían pasado del 29 al 57 % en 1997...

· La única carrera que repunta es Filología Inglesa, que se ha situado en un porcentaje del 31 % de aprobados, bastante pobre de todos modos para una filología moderna.

A los problemas de rendimiento académico de los que se duele la enseñanza superior española -sirva este estudio de la Universidad de Zaragoza como botón de muestra- se añade una seria rémora: la endogamia en la selección del profesorado, práctica que atenta contra el espíritu universitario y que se ha generalizado en España a partir de la promulgación de la LRU (Ley de Reforma Universitaria, de principios de los 80), una ley impulsada también por el gobierno de Felipe González y que se rige por parámetros similares a los que inspiran la LOGSE. La grave situación endogámica por la que hoy atraviesa nuestra Universidad, así como otras deficiencias y corruptelas que comprometen su prestigio han sido puestas en evidencia por dos veces y con duros acentos por la revista científica Nature los pasados meses de enero y julio, haciéndose merecedoras también de un largo y severo artículo -cuyo elocuente título reza: "Universidad S.O.S"- firmado por el académico de la Española e ilustre administrativista Eduardo GARCÍA DE ENTERRÍA (diario ABC, agosto de 1999).



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