Cómo entontecer

Creado: 21/7/2012 | Modificado: 30/1/2013 1291 visitas | Ver todas Añadir comentario



Cómo entontecer

Texto: http://deseducativos.com/2009/11/17/como-entontecer/

"La costumbre es la gran guía de la vida humana”

escribió ese escocés impenitente llamado David Hume. Hasta tal punto tiene poder la costumbre que cada persona puede llegar a convertirse en otra si se acostumbra a ser tratada de un modo determinado:, si a alguien se le dice todos los días que es el ser más bello de la Tierra, es más que probable que termine creyéndolo y comportándose como si fuese el mismísimo Apolo.

Esto puede ser aún más abrumador e inevitable si hablamos de personas en ciernes, es decir, de los niños. Estos no son nada tontos. Pero, si durante toda su infancia, adolescencia y juventud se les trata como si lo fueran, es muy probable que terminen siéndolo. El ser humano es muy capaz de ir contra su propia naturaleza si eso resulta más cómodo y, sobre todo, si eso se adapta al entorno que le rodea.

En España, sobre todo por culpa de la derivada de las ciencias empíricas conocida como psicopedagogía, la educación se ha convertido en algo cómodo, fácilmente superable e incluso divertido. Lo importante es que todo el mundo termine el colegio aunque eso perjudique a la excelencia y fomente el trato del chaval como si no pudiese llegar a nada más que a los mínimos establecidos. Es decir, se ha creado un modelo educativo que trata a los estudiantes como tontos de solemnidad.
 

Educación primaria
En España basta con conocer mínimamente el sistema para confirmar lo que digo. En la Educación Primaria todo consiste, desde la perspectiva psicopedagógica, en evitar cualquier tipo de trauma al chaval. Se ha llegado a escribir que corregir con boli rojo puede ser perjudicial para la autoestima. El principio, en sí mismo no tan absurdo, llevado hasta el extremo consiste en montar un camino vacío de contenidos, plagado de experimentos docentes y en clara y favorable cuesta abajo para que todos los niños lleguen a secundaria sin necesidad de esforzarse lo más mínimo. Lo curioso es que se sabe bien que el cerebro se forma y consolida sobre todo hasta los once años, que es cuando termina la Primaria. Cuando más se puede aprender, menos se trabaja. Se consigue que nadie fracase a costa del esfuerzo y el mérito y a costa, sobre todo, del desarrollo intelectual tanto en su vertiente meramente cognitiva como en el sentido moral, ciudadano, personal…

Educación secundaria
Después de este primer paseo absurdamente sencillo, en Secundaria, cuando se comienza a exigir, sólo un poquito, a muchos alumnos parecen levantárseles muros infranqueables. Y eso que, insisto, el plan de estudios es ridículo, sobre todo comparado con el de hace veinte años (que a su vez era mucho más fácil que los anteriores). Todo es muy sencillo pero a los estudiantes les resulta muy difícil porque se les ha tratado como si fuesen incapaces de casi todo. Aunque el cambio en el trato es nimio, para muchos alumnos comienza una cuesta arriba muy empinada. De ahí que el fracaso escolar menudee aun cuando hablamos de una cantidad ínfima de contenidos.

Educación universitaria
Los que “superan” la Secundaria y llegan a la Universidad, aparte de saber muy poco, apenas tienen un sentido del deber ni una noción de lo que significa el esfuerzo continuado y la auténtica excelencia académica. Por eso también los estudios superiores han bajado el listón, y así los actuales licenciados tampoco saben casi nada. Pero resulta trágico que esos chavales, a los que siempre se les ha tratado como menores mentales, sean incapaces de percibir sus propias carencias, su enorme y trágica ignorancia. Y ya sabemos que no hay nada más osado que el desconocimiento.

Consecuencias negativas de la educación
Todo esto podría ser menor si, cuando menos, estos sujetos tuviesen una desarrollada capacidad ética y ciudadana. Pero, ¡menuda sorpresa!, ahora resulta que la escasez de conocimientos, la incapacidad para el esfuerzo y el desprecio por el trabajo y el mérito lleva, en muchos casos, aparejada una completa incapacidad moral. Así, muchos de los actuales graduados universitarios no saben nada, no saben que no saben y para colmo son amorales.

Si se trata a un estudiante, desde su más tierna infancia, como a un completo idiota al que no se puede perturbar con conocimientos, esfuerzo y un mínimo de exigencia, el sentido común dice que lo lógico es que los resultados sean los que son: terroríficos, amargos, temerarios. Pero la psicopedagogía, como todas las ciencias empíricas, paradójicamente resulta incapaz de ver lo obvio.

Aunque lo realmente paradójico es que con este sistema, hijo de la progresía más extrema, lo único que se esté consiguiendo es que la única auténtica formación la reciban aquellos chavales con un entorno familiar ético y con posibles, conocedor del significado del esfuerzo y amante de la excelencia. Es decir, la educación universal creada bajo esta perspectiva está creando un nuevo concepto de élite. El hecho de que la mayoría de los políticos lleve a sus hijos a colegios privados -o al extranjero- es ciertamente revelador.

En definitiva, cuanto más conozco cómo funciona nuestro sistema educativo, más ganas tengo de dar la enhorabuena a sus creadores; sea lo que sea lo que estén buscando, lo están consiguiendo. ¿O es que los primeros tontos son ellos?